Aprender del confinamiento con resiliencia.
Eduardo Misael Ramírez López, maestrante en pedagogía por la Universidad Continente Americano, campus Irapuato
Las dificultades a las que docentes y padres de familia se enfrentan en el proceso de aprendizaje de sus estudiantes durante el confinamiento en casa, surgieron a la par de las disposiciones del Estado frente a la situación epidemiológica que imperó con fuerza en la sociedad mexicana, las cuales determinaron el resguardo de dicentes y maestros en sus hogares.
La educación tradicional, fue trastocada por las condiciones pandémicas que azotaron a la población a nivel mundial. En México, a fin de evitar el rezago educativo de los escolares, la Secretaría de Educación Pública (SEP) emprendió una segunda temporada de educación a distancia, de esta forma, dio inicio el ciclo escolar 2020-2021. La estrategia, principalmente se fundamenta en la transmisión televisiva de contenidos educativos referentes a la carga curricular que se establece en el programa de estudios vigentes. Las televisoras con presencia a nivel nacional y local, sirvieron como plataformas cardinales en la distribución de los contenidos educativos gracias a su amplio alcance y a su relativo bajo costo de conectividad.
Las problemáticas a las que se enfrentaba la sociedad en el ámbito educativo previas a la crisis presente, se acrecentaron, y otras más, tuvieron origen en ésta desfavorable etapa histórica. Para un gran porcentaje de alumnos, padres de familia y maestros, continuar con el proceso educativo a distancia, resguardados en el hogar, no les garantiza que las condiciones sean convenientes para todos. Un ejemplo de lo antes mencionado, es que no todos cuentan con los recursos o las condiciones necesarias para desarrollar el trabajo académico que se requisita.
El obstáculo quizás más grande al que se enfrentan muchos estudiantes tanto del nivel básico cómo del nivel medio superior y universitario, es la falta de conexión a internet, a pesar de que las distintas compañías telefónicas que predominan en el mercado mexicano ofrecen varios paquetes que incluyen una cantidad limitada de datos de conexión a internet y que entre ellos se encuentran algunas opciones muy accesibles, desafortunadamente no todos los estudiantes se encuentran con la posibilidad de adquirir este servicio, o bien las condiciones de cobertura son poco adecuadas en zonas marginales o rurales.
En lo que refiere a las dificultades a las que hacen frente los profesores, algunos argumentan que el seguimiento académico que deben brindar a sus estudiantes se ha dificultado por las interacciones virtuales las cuales generalmente se obstaculizan por incidentes técnicos. Los docentes continuamente alargan sus jornadas laborales atendiendo consultas de sus estudiantes y padres de familia, así como con el diseño de sus dosificaciones didácticas y la revisión de las actividades de aprendizaje.
En conclusión, es urgente que la sociedad asuma una postura empática, en la que, desde cada uno de sus ámbitos, cumplan con las responsabilidades que le corresponden. Con prontitud, compromiso y dedicación; estudiantes, padres y madres de familia, docentes y autoridades educativas, deberán trabajar de manera colaborativa. Más que culpabilizar a algún agente en particular de las condiciones desfavorables a las que se enfrenta el sistema educativo, es pertinente que se examinen a sí mismos como parte de un colectivo, que, en un futuro deseosamente inmediato, se reconozca como un entramado, en el cual, por medio de la resiliencia y la empatía, fomentó el desarrollo y el aprendizaje de los infantes mexicanos.

Una reflexión muy acertada en cuanto a lo que vivimos actualmente para continuar con el aprendizaje. Considero importante y muy necesario que los padres enseñen resiliencia a los niños, quiénes tendrán que enfrentarse no solo a este problema, sino a muchos más a lo largo de su vida, pero lamentablemente muchos de los adultos que hay hoy en día, tampoco cuentan con esta resiliencia mencionada, lo que ha conllevado a muchos problemas y enfermedades emocionales como ansiedad y depresión, lo que notablemente afecta el rendimiento académico
ResponderBorrarGracias por tu comentario tan acertado.
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