Autor: L.E.E. Andrea Sanjuana Muñoz Aguilar
La incorporación de la sociedad en el
terreno de la educación es irrefutable, ya que el punto de partida para
ofrecerla como un servicio de crecimiento personal al individuo es a través de
su organización, normas, estatutos, incluso dogmas que dicha sociedad determina
proyectada como el derecho del individuo a recibir educación para formalizar el
acaparamiento de sus necesidades. Indistintamente la acción de educar, toma un
sentido coloquial como significante a desarrollar las facultades intelectuales
morales y afectivas de una persona de acuerdo a la cultura y a las normas de
convivencia de la sociedad a la que pertenece.
En realidad es esta última acepción un
verdadero fin de la sociedad, aunque esta mal decir de la sociedad, sino mas
bien de los grupos dominantes de esta, ya que son los que determinan de manera
indirecta las continuas y renovadas necesidades de los individuos, a lo que los
decretos de Marx y Gramsci llamaban estructura y superestructura para
satisfacer las necesidades de la gente a través de consensos en los que se
“decide” lo mas conveniente para cada uno. Sin embargo, dicho consenso mantiene
un trasfondo en el que el grupo mas elevado de la sociedad o vulgarmente
llamados “la clase del poder” realizan un trabajo en sometimiento ideológico
del que según Gramsci se vale de tres bloque hegemónicos: la educación, la
religión y los medios de comunicación.
Los tres bloques de sometimiento
ideológico redundan en el pensar y actuar de las personas buscando su
satisfacción inmediata que haga al ser humano esforzarse poco para sentirse
seguro del momento que vive, si esto se logra en masa, ya pasa a un segundo
plano para perpetuar de manera histórica el pensamiento, el modo de vida y en
la cultura de una sociedad. La realidad es que es muy poca la población que
voltea a ver lo que se cree de su cultura, las problemáticas reales de su
sociedad y aun mas el entrañamiento de valores que nos involucran en la misma medida
tanto como a uno solo como a todos, cada uno buscamos precisamente la
satisfacción unitaria y momentánea, sin girar 40 grados y corroborar esa
satisfacción.
Estamos generando una neutralización
en la educación, buscando un solo sentido escolar, hoy en día cae una
importante responsabilidad en el docente frente a la transmisión de ideologías
superpuestas a una sociedad y mas lejos de eso a una cultura que se estandarice
es trascendente en todos los sentidos desde el personal, hasta el social por
eso la idea frente a una educación liberadora es digna de continuar existiendo
y exigiendo a los docentes hacer pensar y reflexionar a sus alumnos, así como
de estos es la responsabilidad de esforzarse en el camino de formar criterios y
soluciones no solo a sus contenidos curriculares sino, a sus medios de vida.
Un nuevo concepto de cultura,
concebida como “organización disciplinaria del propio yo interior, es toma de
posición de la propia personalidad, es conquista de una conciencia superior por
la cual se llega a comprender el propio valor histórico, la función en la vida,
los propios derechos y deberes”.
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ResponderBorrarEl articulo es bueno, llevando a la reflexión, debemos de entender esa parte como sociedad como cultura que siempre será mejor educar que reprimir, aunque lamentablemente por el contexto social en que vivimos y la parte histórica se ha llevado más una dirección a partir de la represión que de una buena educación, por ello que nuestra sociedad no logra ser de primer nivel, pero cuando se llegue a comprender desde la base de toda sociedad que es la familia el establecer derechos, deberes, obligaciones y consecuencias, se llegara a ser mejores.
ResponderBorrarMuy buen artículo, para reflexionar
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